Diagnóstico precoz e intervención en autismo

10 noviembre 2017

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 21 de cada 10.000 niños que nacieron durante 2016 en el mundo lo hicieron con un trastorno del espectro autista (TEA). Año tras año esta cifra no deja de crecer y para los futuros padres es uno de los mayores temores durante el periodo de gestación. En España afecta a uno de cada 100 nacimientos. El autismo puede derivarse de anomalías genéticas conocidas pero en la mayoría de los casos no es posible establecer una causa única. Múltiples factores parece estar detrás de la mayoría de casos de TEA. El autismo afecta a múltiples áreas del desarrollo con especial predominio del área socioemocional (como las dificultades en la comunicación e interacción social) y conductual (presencia de intereses restringidos, por ejemplo). La dificultad para adaptarse a los cambios del entorno puede ser también una de sus principales características así como un retraso en el desarrollo del lenguaje oral.

El diagnóstico de TEA suele retrasarse a los 4-5 años. No obstante, es posible detectar y diagnosticar el autismo en edades tempranas, incluso por debajo de los 2 años y medio. El diagnóstico precoz es esencial para incrementar la eficacia de las intervenciones. Por ello, si los padres observan problemas en el desarrollo socioemocional (pobre contacto ocular y baja respuesta a su nombre) y/o cognitivo (retraso en el habla) de su hijo o hija, es importante que acuda a un profesional especializado en desarrollo infantil para descartar o confirmar la presencia de un TEA u otro problema del desarrollo. La atención temprana (psicólogos, logopedas, psicomotricistas, médicos, etcétera) puede potenciar el desarrollo de las habilidades deficitarias de un niño con TEA y ayudar a las familias a manejar y estimular a su hijo o hija. Posteriormente, los profesionales de la salud pueden ayudar a las personas con TEA y sus familias durante su adolescencia y edad adulta.

Además de las intervenciones de primera línea para el autismo existen otras terapias complementarias que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas con autismo. Es importante señalar que estas intervenciones no deben sustituir a las intervenciones psicológicas y médicas científicamente contrastadas. Una de las terapias más comunes suele ser el uso de la música para pacientes con autismo. La música funciona como un estímulo que provoca respuestas motoras y, en el caso de los niños, la reproducción de las canciones puede ayudar al desarrollo del habla. En esta línea, una investigación realizada en la Universidad Veracruzana de México demostró que la música de Mozart ayudó a mejorar las vías motoras en ratones con este trastorno. Según los investigadores esto permitirá conocer en qué mecanismos neuronales impacta más y ayudará a mejorar procesos cognitivos como la memoria, la atención y la comunicación.

A estas investigaciones se suman iniciativas como PictoTEAando Huelva, promovida por el ayuntamiento de Huelva en colaboración con la Asociación de Autismo Huelva – Ansares, a través de la cual se han instalado a lo largo de la ciudad pictogramas identificativos que permitirán orientar e informar a las personas con trastornos del espectro autista.

El centro de rehabilitación neurológica NeuroMadrid cuenta con dos departamentos diferenciados orientados a los tratamientos en casos infantiles y adultos, poniendo a disposición de los pacientes todo el equipo y herramientas necesarias para ayudar al desarrollo físico, mental  y social de los afectados por esta patología.

 

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Somos un instituto de rehabilitación neurológica en funcionamiento desde el año 2004 que hemos ampliado nuestra oferta a numerosas patologías con la incorporación de nuevos especialistas y tecnología de vanguardia, como la estimulación magnética transcraneal, la estimulación eléctrica funcional avanzada, la robótica, y la realidad virtual.

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